Información para pacientes

  • Documento indispensable para confirmar la programación de su consulta.
  • Asegura su lugar en la agenda del servicio.
  • Permite llevar un control adecuado de la continuidad de su atención médica.
  • Presentar estudios de laboratorio actualizados (preferentemente con menos de 30 días de antigüedad).
  • Incluyen, entre otros: creatinina, urea, electrolitos, biometría hemática, examen general de orina, y cualquier otro solicitado previamente.
  • Estos resultados son fundamentales para evaluar el estado actual de su función renal y ajustar el tratamiento de manera adecuada.
  • En caso de ser consulta de seguimiento traer resultados de laboratorio solicitados por el nefrólogo con 3 días máximo de antigüedad al dia de la consulta
  • Aunque no es un requisito obligatorio, se prefiere que el paciente cuente con una referencia médica emitida por el servicio de Medicina Interna u otra especialidad correspondiente.
  • Esto facilita el acceso al servicio especializado y permite un abordaje clínico más completo, ya que el paciente ha sido previamente valorado por un médico que considera necesaria la atención nefrológica.
  • En caso de no tener referencia, no se negará la atención médica.

Protocolos de atención y derivación

  • El paciente puede ser referido desde Medicina Interna, Urgencias, Consulta Externa u otras especialidades.
  • Se prefiere que el ingreso se realice con una hoja de referencia médica, donde se especifique el motivo de la derivación, diagnóstico presuntivo y estudios realizados.
  • En caso de pacientes ambulatorios, se requiere la tarjeta de citas, laboratorios recientes (últimos 30 días) y datos clínicos relevantes.
  • Alteraciones persistentes en los parámetros de función renal: creatinina elevada, proteinuria, hematuria, etc.
  • Sospecha o diagnóstico confirmado de enfermedad renal crónica (ERC).
  • Complicaciones relacionadas con el metabolismo mineral óseo, acidosis metabólica, o trastornos electrolíticos.
  • Pacientes con necesidad de inicio o evaluación para tratamiento sustitutivo renal (hemodiálisis, diálisis peritoneal, trasplante).
  • Evaluación y seguimiento de pacientes trasplantados renales.
  • Se realiza una valoración clínica integral, revisión de estudios complementarios y actualización del plan terapéutico.
  • En caso necesario, se solicita nueva batería de estudios para confirmar o clasificar el grado de afectación renal.
  • Se determina el esquema de seguimiento: control periódico, preparación para terapia sustitutiva o derivación a otros servicios.
  • Si durante la atención se identifica la necesidad de atención multidisciplinaria (nutrición, psicología, cardiología, endocrinología, cirugía, etc.), se realiza la derivación correspondiente con base en la condición clínica del paciente.
  • El objetivo es lograr un manejo integral y coordinado, que atienda no solo la enfermedad renal, sino también las comorbilidades asociadas.