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Historia 21 Ago 2018

Primeros textos de medicina

El Dr. José Eleuterio González, relata que hacía leer a sus alumnos a los más sobresalientes anatomistas franceses, como Maygrier, Cruveilhier, Béclard, entre otros.

Al iniciar la enseñanza de la medicina en Nuevo León, a mediados del siglo XIX, además de la inestabilidad política y económica en todo el territorio nacional, que muchas veces perjudicaba la realización de las cátedras, existía otro factor a tomarse en cuenta. ¿Qué iban a leer los primeros estudiantes de medicina? El Dr. José Eleuterio González, relata que hacía leer a sus alumnos a los más sobresalientes anatomistas franceses, como Maygrier, Cruveilhier, Béclard, entre otros.

Ygnacio Martínez, quien formó parte de la primera generación de la Escuela de Medicina de Nuevo León, al presentar su tesis, comentó sobre las dificultades que tuvieron los alumnos para estudiar sin contar con suficientes libros de texto, “… hemos tenido que luchar con toda clase de inconvenientes. La escases de obras de texto, pues ha habido ocasiones en que toda la cátedra hayamos tenido que estudiar en un solo ejemplar y otros que hemos tenido que escribir lo que después debíamos aprender”.

La impresión de publicaciones en Nuevo León escasa, y no se diga la de obras con temática médica, aproximadamente en 1860, “Gonzalitos” comienza a publicar sistemáticamente himnos, discursos, odas e informes.

En el año 1863 se publica el primer libro de Medicina, del Dr. José Eleuterio González, impreso por la Imprenta del Gobierno, en su “Tratado Elemental de Anatomía General, escrito por el catedrático en Anatomía José Eleuterio González para uso del Colegio Civil”, su autor refiere: “No pretendo pasar por autor, ni escribo para los profesores; sino para mis discípulos. Por una imperiosa necesidad, viendo que no era posible adquirir los libros necesarios para enseñar Anatomía General, me decidí a redactar este pequeño tratado, únicamente para que mis discípulos no perdieran el año. He tomado las materias de los autores que he podido haber a las manos; no hago mención de ellos a cada paso por no multiplicar las citas y hacer molesta la lectura de este cuaderno; y lo haré solamente cuando cite textualmente algún pasaje. Nada de cuanto hay en esta obrilla es mío; todo lo he sacado de lo que he leído y muchas cosas acaso ya ni sé en dónde las he visto. Creo que esta confesión basta para no incurrir en la nota de plagiario.”

En los veinte años posteriores, Gonzalitos se habría encargado de la producción de libros de texto para sus alumnos, que iban desde lecciones orales, informes relacionados al funcionamiento del Hospital y Escuela de Medicina, avances en sus investigaciones sobre la salud pública, y catálogos innovadores sobre la farmacopea local. Incluso, dejando un libro manuscrito, que no alcanzó a publicar, el mismo año de su fallecimiento.

Esto sin contar su valioso trabajo en historia de Nuevo León, por lo que se le considera el pionero de la historiografía regional. Quedaba claro que la formación de médicos no sólo requería un hospital-escuela, sino además, una amplia y actualizada colección de libros de texto.