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Historia 21 Nov 2018

­Un médico regiomontano en la Revolución: Dr. Encarnación Brondo Whitt

Un médico regiomontano que merece una mayor difusión de su obra y su legado.

Los profesores y egresados de nuestra Facultad han sido importantes protagonistas de los acontecimientos históricos de los siglos XIX y XX. Durante la lucha armada iniciada en 1910, destaca un personaje que llegó a ser Teniente Coronel de la Brigada Sanitaria de la División de Norte: el doctor E. Brondo Whitt.

Nacido en Monterrey, el 17 de octubre de 1877, fue hijo de Encarnación Brondo Martínez y Mercedes Whitt. Ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la ciudad de México para estudiar abogacía, sin embargo, no concluyó sus estudios y por razones familiares retornó a su terruño.

Ingresó a la Escuela de Medicina de Monterrey, graduándose en 1902 (registrado como Encarnación Brondo Withe), habiendo realizado su tesis de grado sobre la hidrofobia, en la que efectuó trabajos experimentales con roedores. Ese mismo año emigró a la ciudad de Chihuahua.

Su generación fue la última que egresó, antes de que la escuela suspendiera por algún tiempo la carrera de medicina, integrada por José Morales, Alfonso Pérez, José Luna, Alberto Siller y Donaciano Zambrano.


En 1903 se fue a radicar a Ciudad Guerrero, en donde pasara la mayor parte del tiempo, en este poblado se casó en 1906 con Beatriz González Armenta, con quien procreó cuatro hijos.

En marzo de 1914 se alistó como médico de la “Brigada Sanitaria de la División del Norte”, donde convivió con los principales cabecillas del movimiento, incluido Pancho Villa. Con ellos viajó por todo el norte y centro del país, siendo protagonista y narrador de las hazañas villistas más memorables, las cuales plasmó en su magistral obra “La División del Norte (1914), por un testigo presencial.”

Su servicio de armas incluyó entre otros eventos:

1914.- Entre los días del 25 y 26 de marzo combatió para la toma de la plaza de Gómez Palacio, Durango, defendida por tropas federales al mando del General Juan J. Navarro.

1914.- El día 12 de abril combatió en San Pedro de las Colonias Coahuila, contra las tropas federales de Victoriano Huerta.

1914.- Entre los días 23 y 24 de junio combatió en Zacatecas contra las tropas federales huertistas. Se dio tiempo para registrar los principales hechos de esta importante gesta, a tal grado que su crónica es considerada como una de las narraciones más completas y mejor elaboradas.

El tiempo que sirvió en la División del Norte militó a las órdenes del general Julio Acosta, habiendo adquirido el ascenso de Tte. Coronel, después de la Toma de Zacatecas, grado que le otorgará el general Francisco Villa.

Él mismo se consideraba un hombre hogareño, por ésta razón y debido a que para la fecha ya tenía dos hijos pequeños, en enero de 1915 decidió regresar a Chihuahua.

Ferviente lector y polemista. Una de las plumas más prolíficas de nuestra alma mater, publicó más de 10 libros y cientos de artículos en varios periódicos y revistas de su época. Además de la medicina y la literatura, cultivó la historia, la astronomía, la filosofía y otras disciplinas humanísticas.


Contrajo matrimonio en segundas nupcias, después de haber enviudado, con Antonia Casavantes Burboa, en Ciudad Guerrero, el 17 de noviembre de 1937.

Murió de una afección cardíaca el 16 de diciembre de 1956, en la ciudad de Chihuahua, en donde descansan sus restos.

Un médico regiomontano que merece una mayor difusión de su obra y su legado.